29 de diciembre

En algún momento,
el hombre quiso dejarse caer.
En algún momento,
especialmente aquellos en que el control de su vida no estaba en sus manos,
aquellos en que, tras de una puerta, otros decidían por él,
aquellos en que, más que seguir tercamente la pista en la tormenta,
uno prefiere encogerse de hombros,
asumir discretamente su impotencia frente a los elementos
y salir sin hacer ruido.

En algunos momentos,
el hombre quiso ser así.
En otros, excepcionalmente excepcionales,
escuchó asombrado que otros creían en él
más de lo que él mismo era capaz.
En esos momentos raros vio cosas asombrosas.
Vio a alguien buscar un cabo con que asirle a su vida.

Es entonces,
justamente entonces,
que el hombre deviene adulto.
Renqueante y malherido, recuerda otras circunstancias.
De haber sido el otro,
el que no era dueño de su camino,
sus piernas habrían sido más rápidas.

Sin el peso de la experiencia,
sin la civilización que ya le habita,
el instinto primario le habría llevado lejos. Lejos. Lejos.

Durante un breve lapso de tiempo fue posible.
El hombre tuvo en sus manos hacer las maletas,
sin hacer ruido,
fiel a su estilo.
Durante un breve lapso de tiempo fue posible.
Despedirse en silencio de todo lo vivido.
Discretamente, desaparecer.

 

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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