Ahorrar con confort

Artículo publicado en El Periódico, 27/04/2011. Laura Gordó – Conca de Dalt

Aunque cada vez son más los edificios construidos con materiales naturales y sistemas tradicionales que cuentan con la etiqueta de sostenible, solo unos pocos pueden presumir de poseer además la de bajo consumo energético. Se trata de viviendas que con el aprovechamiento de la luz del sol como método calefactor y con el uso de aislantes naturales que reducen los cambios térmicos, ahorran el 90% del gasto energético. En el 2009 se levantó la primera vivienda que cumple con las condiciones de casa pasiva en España (consume anualmente menos de 15 KWh de energía por metro cuadrado), una prueba piloto que el arquitecto leridano Josep Bunyesc hizo con su propia casa y que significó una puerta abierta para un nuevo concepto de construcción en España.
En Europa ya existen más de 10.000 viviendas pasivas, pero aún son pocos los arquitectos que trabajan en esta línea en España. En los dos últimos años se han construido media docena de inmuebles de este tipo, todos ellos siguiendo el modelo europeo Passiv Haus o Minierge adaptado a los materiales y a las condiciones del país. Las viviendas que construye Bunyesc, por ejemplo, tienen dos denominadores en común: la madera, que se utiliza como base de la estructura de las casas, y la lana de oveja, un material transpirable con el que se rellenan los paneles para conseguir un buen aislamiento. Por cada metro cuadrado de pared se utilizan cuatro kilos de lana de oveja, de 18 a 26 centímetros de aislante en los muros. Para las viviendas de bajo consumo, el sistema de ventilación y de renovación del aire también es clave para reducir el gasto energético. Con un recuperador de calor se capta el aire del exterior que se introduce en la vivienda precalentado con el aire viciado que se saca del interior. Así no es necesario abrir las ventanas para ventilar y se consigue que el termómetro del interior del inmueble no baje de los 23º, mientras que en el exterior no se pasa de los 10º. En tiempos en que el mínimo gasto es un lujo, cada vez son más los que apuestan por este tipo de construcciones que tienen un coste similar a las de obra tradicional. «El principal gasto energético de una vivienda se va en calefacción. Por eso, nuestra idea era tener una casa que no gastara casi nada y que a la vez fuera confortable», explica Pere Contreras, el propietario de la vivienda de Claverol.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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