Bancos e inmobiliarias (2ª parte). El caso de Reyal Urbis

Esta es la continuación de una serie de posts dedicados a algunas de las inmobiliarias más importantes del país, y cuya vinculación con bancos y cajas ha sido más que notoria. En este caso, hablaremos de Reyal Urbis.

Los números de esta promotora no llegan a los de Colonial, de la que hablé en mi anterior post, pero no son menos espectaculares. A mediados de 2009, Reyal Urbis, filial inmobiliaria de Banesto, admitía un hermoso agujero de aproximadamente 5.000 millones de euros.

La historia de amor banco – promotora comienza más o menos por la misma época que en el caso anterior, 1991. El entonces presidente de Inmobiliaria Urbis alcanza un acuerdo para vender su paquete de acciones; el proceso culmina en marzo de 1993 con la adquisición del resto de acciones por parte de Banesto. El montante de esta operación ascendió a unos 12.000 millones de pesetas de la época (algo más de 72 millones de euros).

A finales del año 2000, Urbis inicia el proceso para la adquisición de la división inmobiliaria de Dragados, proceso que culmina a principios de 2001. El valor de las acciones absorbidas ascendió en aquel momento a unos 104 millones de euros. En julio de 2006, Banesto vende la empresa a Reyal por un valor de 3.317 millones de euros, que se pagaron con un crédito solicitado por valor de 4.000 millones.

A mediados de 2008, Banesto sale en ayuda de Reyal Urbis y compra activos que suman unos 400 millones de euros. Poca cosa, si se tiene en cuenta que, poco antes, la propia compañía reconocía una deuda de más de 6.000 millones de euros. Además, ambas compañías deciden crear una joint venture que dé salida al stock de viviendas a través de las oficinas de Banesto. ¿Les suena de algo esta solución? Pues quizá les suene de algo la continuación: en el cuatro trimestre de 2009, la deuda había subido hasta los 5.000 millones de euros que he comentado al principio.

La lista de acreedores, como en el caso de Colonial, está repleta de entidades bancarias. Son casi 60, pero citaremos las más representativas, ya sea por nombre, ya por deuda: Santander, Barclays, BBVA, Caja Madrid, Royal Bank of Scotland, Banco Popular, Banc Sabadell, Bancaja,La Caixa, Banesto, Caixa Galicia, el ICO, Banco de Valencia ola CAM.

Una lista llena de ilustres, y algunos bien conocidos. Vemos que aquí también hay algunas cajas intervenidas, lo que prueba la vista de sus equipos gestores a la hora de prestar su dinero.

A mediados de 2010, un acuerdo in extremis salva la entidad de la quiebra, la segunda mayor de la historia de España tras la de Martinsa – Fadesa. Como era de esperar, la refinanciación consistió, básicamente, en modificar las condiciones de los préstamos y la dación de activos en pago para reducir en lo posible la factura. Lo que, dicho más llanamente, vendría a ser una especie de liquidación parcial.

Sin embargo, apenas un año después de este macro acuerdo, las partes implicadas tuvieron que volver a sentarse a la mesa de negociación. De poco sirvió que, además de lo explicado antes, la promotora se desprendiese de una de sus principales promociones, Castellana 200, y la cediese a un grupo de acreedores para que gestionasen su construcción.

La situación actual es esta: Reyal Urbis mantiene una deuda reconocida de 3.952 millones de euros. Sin embargo, y a pesar de que lo más natural en este caso sería un concurso de acreedores, nadie está dispuesto a forzarlo. ¿Por qué? Pues porque tendrían que provisionar las cantidades que tienen reconocidas como deuda, y en algunos casos esa cifra supera los 400 millones de euros.

Además, tener un concurso entre las manos hace subir las tasas de morosidad de las entidades acreedoras (algo que no le interesa a nadie de cara a Europa), y además tendrán que provisionar el total de esa deuda en un plazo máximo de un año. Algo todavía menos apetecible, porque ese dinero se queda en la caja y no se puede mover. Si uno cuenta con 1.000 euros en el bolsillo y le ha prestado200 aotra persona que no los puede devolver, hacemos cuentas y en realidad sólo tenemos 800 para pasar el mes.

Además, un concurso obliga automáticamente a revisar las operaciones llevadas a cabo durante los dos años anteriores. Esto se conoce como retroacción, y quiere decir que cualquier acuerdo tomado durante los dos años anteriores a la declaración de concurso puede ser revocado. Si una de las entidades ha llegado a un acuerdo para quedarse con activos del deudor a cambio de la deuda, podría verse obligada a devolverlos y ponerse a la cola, con lo que no sólo habrá perdido su tiempo, sino que quizá también su dinero.

Reyal Urbis no es sino uno de los múltiples casos en los que las inmobiliarias, antaño estandartes de la economía nacional, apenas logran pagar los intereses de la deuda contraída, tan raquítica es la cifra de negocio. Por eso, una ojeada en detalle a las otrora grandes muestra que el problema, lejos de disminuir, aumenta.

La semana que viene finalizaremos la serie dedicada a las inmobiliarias de bancos con Landscape, vinculada en la época de mayor bonanza a uno de los nombres de la burbuja: Astroc.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

You may also like...

3 Responses

  1. Lucy pinder pussy appeared to be acceptable all of the along!

  1. 25/06/2012

    […] sola sesión. Esta caída arrastra a otras inmobiliarias de referencia, como &#406&#1072 propia Reyal Urbis o […]

  2. 05/03/2013

    […] anteriores posts, hablé sobre algunas de las bancarrotas más sonadas del sistema financiero español. Y todas ellas, por desgracia, siguen siendo vigentes. […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: