Bancos e inmobiliarias (y 3ª parte). El caso de Landscape

Finalizo la serie dedicada a las inmobiliarias que, de manera más o menos directa, han formado parte de bancos y cajas durante el período de la burbuja.

La escogida hoy es la empresa Landscape, actualmente Quabit. Pero su historia es más interesante por su relación con una empresa fundada en 1996 por un joven empresario valenciano, Enrique Bañuelos, quien aprovechó la ley valenciana sobre el agente urbanizador para, casi desde cero, hacerse con 17 millones de metros cuadrados de suelo y figurar, con el paso del tiempo, como una de las grandes fortunas de Forbes con cerca de 5.700 millones de euros de patrimonio.

La historia comienza, como en los otros casos a finales del 2006, cuando Astroc hace una oferta por Landscape, entonces filial del Banc de Sabadell de 900 millones de euros, y otra de 350 millones de euros por Rayet, que operaba principalmente en el centro del país. Con estas dos operaciones paralelas, Astroc buscaba ampliar su campo de acción desde la costa valenciana original.

Eran otros tiempos; Astroc representaba el no va más de la cultura del pelotazo inmobiliaria. Entre sus accionistas ilustres, figura don Amancio Ortega, el todopoderoso señor Zara. ¿Quién iba a desconfiar de ellos? Ni siquiera Caixa Galicia, quien ya estaba en otros fregados similares y que, en este caso, no iba a ser menos. Un 5% de las acciones de Astroc eran suyas en 2006. ¿A alguien le extraña que esté intervenida?

Los beneficios, a pesar del considerable esfuerzo financiero que supuso ampliar horizontes, fueron sumamente esperanzadores. Cerca de 100 millones de euros, un 51% más que el año anterior. Los activos, por su parte, pasaron a ser de 2.332 millones de euros, dos tercios de ellos suelo. Casi cuatro veces más, en conjunto, en sólo un año.

Durante 2007, aparece Nozar en escena, otra de las grandes. Con dos pactos sucesivos, se hace con el 9% de Astroc. Todo parece ir sobre ruedas…

¿Todo? No exactamente. En esa misma época, comienzan las desavenencias con uno de los accionistas de referencia, el señor Zara. Y se oyen algunas voces sobre posibles riesgos en promociones en desarrollo en la Comunidad Valenciana.La propia Astroc sale al paso enseguida, pero ni ese desmentido ni otro, producido apenas veinticuatro horas después, acerca de la posible salida del señor Zara, logran detener la desconfianza. De hecho, estos rumores desatan una caída en bolsa de la sociedad de más de un 40% en una sola sesión. Esta caída arrastra a otras inmobiliarias de referencia, como la propia Reyal Urbis o Metrovacesa.

De poco sirve que Nozar adquiera el 25% de la compañía a cambio de 261 millones de euros, y en julio, el presidente de Astroc, Enrique Bañuelos, dimite. Desde entonces, el valor de las acciones de esta empresa ha perdido casi todo su valor: una acción de Astroc llegó a valer casi 70 euros; en 2010, apenas valía 0,28.

La gran sorpresa es que Bañuelos había hecho el suficiente dinero para volver a empezar, aunque, evidentemente, no lo hizo en España, sino en Brasil. En concreto, participando en el grupo Agre, valorado en cerca de 1.200 millones de euros en 2010 y con una buena cartera de proyectos para comercializar.

De hecho, aunque ya no figura entre los ricos de los ricos, en ese momento Bañuelos aún acumula una billetera de aproximadamente 1.000 millones de euros.

Pero, haciendo honor al título de esta parte de la historia, se revive el crack de 2007; en apenas un año, las empresas participadas por Bañuelos se desploman en bolsa a pesar de que algunas de ellas registran beneficios.

El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra…

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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2 Responses

  1. 25/09/2012

    […] algunos extractos de mi último libro, El milagro español. He hablado, por ejemplo, sobre la relación entre bancos e inmobiliarias, las tasaciones hechas desde entidades presuntamente independientes o las consecuencias de no poder […]

  2. 05/03/2013

    […] anteriores posts, hablé sobre algunas de las bancarrotas más sonadas del sistema financiero español. Y todas ellas, por desgracia, siguen siendo vigentes. Porque antes […]

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