Cómo crear listas de correo electrónico para campañas de marketing

Si usted planea hacer marketing en Internet para promocionar su negocio, debería considerar seriamente las campañas de email marketing como parte de su plan. Muchos propietarios de negocios rehuyen este tipo de acciones porque las identifican con el spam o correo basura, y temen que su acción concreta sea considerada como tal por los destinatarios.

Aun habiendo una parte de verdad en ello, tal consideración no es cierta siempre. No estamos hablando de asediar al potencial cliente con un bombardeo constante de emails – eso sí sería spam –, sino de acciones concretas y limitadas en el tiempo que únicamente informen. La diferencia está clara…

Déjeme decirle algo más: rechazar su participación en este tipo de acciones puede hacer que su negocio pierda la oportunidad de ganar opciones de negocios, y a veces de ganar muchas opciones de negocios.

¿Aún duda? Tal vez esto le ayude a decidirse: al no apelar a sus clientes potenciales a través del correo electrónico, su empresa no sólo se está perdiendo numerosas oportunidades de hacer negocios, sino que se las está regalando a todos y cada uno de sus competidores que sí utilizan campañas de email marketing para llegar a clientes de todo el mundo.

Es decir: si usted no participa, otro lo hará por usted, y sólo por eso tendrá en sus manos más oportunidades que usted. ¿Lo ve ahora más claro?

Bien, ahora que ya tenemos claro que las campañas de email marketing son una de nuestras armas para ganar visibilidad y clientes, el siguiente paso debe ser la creación de una lista, o una base de datos, de distribución de correo electrónico. Daremos aquí un repaso a algunas de las opciones más populares, y hablaremos también acerca de lo que es aceptable y lo que no cuando se trata de marketing por correo electrónico.

Cómo crear una buena base de datos para nuestra campaña

Una vez tomada la decisión de promover su negocio mediante este tipo de campañas, es probable que usted se enfrente al dilema de cómo compilar una lista de correos electrónicos con la que llevarla a cabo. En realidad, todo lo que se necesita es una lista de nombres y de direcciones de correo electrónico a las que enviar su publicidad y material promocional.

Una forma común de obtener esa lista es comprar una lista ya elaborada por alguno de los diversos distribuidores del mercado. Es la más fácil, desde luego, pero a la hora de la verdad, este método no es muy eficaz y no es muy recomendable. La razón es que este método se hace básicamente a ciegas, lo que quiere decir que usted no tiene manera de saber si los miembros de esa lista tendrán interés en sus productos o servicios.

Es vital tener este aspecto presente puesto que usted no sólo quiere llegar al público más amplio posible, sino que también quiere que esta audiencia forme parte de su público objetivo en general.

La importancia de saber cuál es nuestro público objetivo

Supongamos que usted vende ropa infantil. Evidentemente, su público objetivo serán parejas más o menos jóvenes con hijos en edades comprendidas dentro de la franja de edad a la que sus productos van dirigidos.

Imaginemos que esa franja de edad va de los seis a los doce años. Esto va a eliminar de la lista, por pura lógica, a todas aquellas parejas cuyos miembros sean menores de treinta años. Salvo casos muy excepcionales, será difícil que tengas hijos de esas edades, suponiendo que ya hayan sido padres.

Por la banda alta, una parte considerable de parejas de edades mayores de cuarenta y cinco años quedarán también excluidas, porque lo más habitual es que tengan hijos mayores de las edades que nos interesan. Las personas mayores de sesenta años pueden ser candidatas para el caso de que tengan nietos, pero aún existe poca penetración de este sector de población en la red y es probable que esta parte de su lista sea exigua.

Las consecuencias de dejar que otro apunte al blanco por nosotros

Si usted compra una lista de distribución de correo y no se preocupa por dar unos datos mínimos del público objetivo que quiere para su negocio, no será nada extraño que se encuentre con que una parte apreciable de los datos que le den no rinda ningún resultado.

En este caso, prepárese a encontrarse con una total indiferencia en la mayor parte de los casos. En los más claros, puede que reciba algún correo electrónico solicitando, de forma más o menos amable, la baja en su base de datos.

Póngase por un momento del otro lado y piense: ¿cuántos correos diarios recibe de empresas a las que no conoce, y a las que por supuesto no ha pedido información sobre nada y mucho menos pensado en probar sus productos? Seguro que más de uno, más de dos y más de cinco. En mi caso, recibo entre veinte y treinta cada día.

Por supuesto, muchos de ellos ni siquiera los miro. Como máximo puedo abrir dos o tres de ellos, quizá alguno más si hay algo que me llame la atención, pero la realidad es esta. Y estoy seguro de que ahora mismo está usted sonriendo pensando en el parecido con su propio caso.

Puede darse el caso, no obstante, de que usted compre una lista de correo electrónico y que su mensaje llegue a algunos usuarios que puedan estar interesados en su producto​​, pero esto no deja de ser una hermosa coincidencia.

Además, puede suceder que su email no sea bien recibido, simplemente porque no fue solicitado. Piense que los usuarios habituales de Internet eliminan con una rapidez asombrosa los correos que sospechan que son spam sin necesidad de leerlos o ni tan siquiera abrirlos.

De hecho, la mayoría de proveedores de servicios de Internet incluyen filtros de spam que puede eliminar automáticamente los mensajes de correo electrónico si se considera que son spam. Estos filtros ejecutan algoritmos complejos en el apartado destinado al asunto y el contenido del mensaje para determinar si es o no spam, y carecen de manías para eliminarlos en caso afirmativo.

Por supuesto, las grandes empresas – y muchas de las pequeñas – ya suelen advertir, en correos que envían a solicitud de sus propios usuarios, que revisen su bandeja de spam, porque se han encontrado con no pocos casos en los que los servidores de correo les envían allá por una palabra de más o de menos.

Por lo tanto, corremos un riesgo real de que nuestro esfuerzo de marketing por correo electrónico sea una completa pérdida de tiempo si la mayoría de los destinatarios no llega a recibir el mensaje.

Hágalo usted mismo

Estamos de acuerdo en que confiar la suerte de nuestras campañas de email marketing a otros es una medida cuando menos discutible y de resultados bastante inciertos. Por lo tanto, la alternativa pasa por encargarnos nosotros mismos de esa labor.

Cuando se trata de crear nuestra propia lista de distribución de correo electrónico para llevar a cabo una campaña de marketing, lo mejor, de largo, es preguntar a nuestros clientes actuales, así como a potenciales clientes interesados en inscribirse en la web para recibir información adicional y actualizaciones periódicas sobre los productos y servicios que ofrezcamos o cualquier otra información que pueda interesarles.

Para lograr esto, basta algo tan sencillo como incorporar un formulario en un lugar visible de su web o bien, en caso de recibir un pedido, incluir en los emails de seguimiento del mismo un apartado para que el cliente incluya una dirección de correo a la que nos autorice el envío de nuevos emails.

Aunque le parezca una tontería, le recomiendo que incluya también un campo en el texto del mensaje, si puede ser al inicio, en el que dé al destinatario la posibilidad de darse de baja si no desea recibir más información. Le asombraría saber la cantidad de veces que esa puerta abierta no se usa.

Con estas sencillas acciones, usted podrá obtener una base de datos de direcciones de correo electrónico de los clientes que tenga actualmente, así como de clientes potenciales que tienen un genuino interés en sus productos y servicios y que estén interesados ​​en aprender más acerca de estos productos y servicios.

¿Lo mejor de todo? Que esta información está a su alcance, y que no le costará más que el tiempo necesario para preparar estas u otras maneras de lograrla, por supuesto siempre con el consentimiento del usuario.

Abra de par en par las puertas de su negocio

Una vez que usted tiene su lista de clientes interesados ​​o clientes potenciales, ya puede enviarles mensajes de correo electrónico o crear un boletín electrónico (newsletter en inglés) para incluirlo en sus comunicaciones y campañas de marketing.

Para que estos boletines sean eficaces, deberán contener una gran cantidad de información valiosa, y por supuesto zonas de venta para sus productos y servicios. Pero es recomendable que estos espacios sean relativamente discretos para no violentar al destinatario y hacerle sentir forzado a comprar. El peligro es evidente.

Por supuesto, toda información que suministre será valorada muy positivamente por los lectores y, lo que es más importante, puede ayudarles a animarse a probar sus productos y servicios.

Pongamos por caso que su negocio se basa en el comercio de telas de todo tipo vendidas por metros lineales. Puede usted incluir consejos de decoración, artículos sobre tendencias en telas y tejidos, o una sección con los productos más recientes que han entrado en su catálogo.

¿Se imagina el efecto que puede causar esto en alguien que esté pensando en comprar unas cortinas nuevas para el comedor? Efectivamente. Cabe la posibilidad de que esa persona vaya a la competencia o decida encargarlas ya confeccionadas pero, si no es este el caso, ¿en quién pensará para que le suministre el material? Exacto, en alguien que ya conozca. ¿Y a quién conoce ya? A usted.

Cerrar el círculo

Evidentemente, hemos de hacer todo esto sabiendo que existe un alto componente altruista, es decir, que nos esforzaremos sin la garantía de que las ventas nos acompañen, pero el usuario de internet es muy peculiar, y si tiene una web que ya conoce en la que proveerse de los artículos que quiere o necesita, es difícil que la cambie por otra. Y no lo hará por pura pereza en la mayoría de los casos.

Pero, aun en ese caso, usted es una persona avispada y ya habrá deducido que, después de darle toda esa información al cliente, hay que fidelizarlo y conseguir que adquiera alguno(s) de nuestro(s) producto(s).

Antes hemos hablado de las zonas de venta. Bien, en ellas puede usted incluir enlaces útiles a su tienda online, a un carrito virtual desde el que se pueda comprar, o a cualquier otro sitio web que pueda ser de interés para sus lectores. Esto puede ser útil, por ejemplo, si tiene usted algún tipo de pacto con otras empresas, ya sea para hacer promoción conjunta de productos, ya sea de cualquier otra naturaleza.

Evidentemente, no hemos de conformarnos con esa compra única. Además de facilitársela todo lo posible, es aconsejable darle más opciones para que pueda repetir la acción de compra, ya sea mediante un continuar comprando, colocando la zona de compra en una zona intermedia del boletín o, simplemente, diseminándolas a lo largo del boletín.

Andres Castro

ANDRÉS CASTRO

Escritor especializado en temas de marketing y emprendeduría. Colabora en Kenaria en la sección “Siguiente nivel

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