Elogio del contraluz

La mujer hizo al hombre a su imagen y semejanza.
Construyó un templo para adorarle,
para ser adorada y tocar el cielo.
Abrió los contrafuertes de su alma de par en par,
exhibiendo su arquitectura excelsa en blanco y negro,
se hizo carne exquisita y dulce a contraluz
y habitó entre los brazos del hombre.

La memoria guarda la dulce música de su voz súbitamente infantil
(el hombre nunca compondrá melodías tan bellas).
Los dedos guardarán los caminos explorados;
las sensaciones adquiridas;
la experiencia compartida.

La noche dejará de ser un rincón solitario.
El sueño un fantasma huidizo.
La realidad un deseo.
La mirada dejará de detenerse en los colores;
en su arquitectura engañosa.
Preferirá el blanco de la piel poseída
recortada a contraluz tras la ventana,
el suave abandono de los ojos deseados,
el seguro descontrol de los sentidos.
La voz conocida y a la vez extraña;
la serena nostalgia del cuerpo ausente;
la felicidad tanto tiempo deseada;
La certeza de que quizá, por fin, logró lo que le faltaba.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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