Fin (con interrogante)

Nos sentimos estúpidos deseando imposibles,
como que las cosas fuesen de otra manera.
Nos sentimos estúpidos mirándonos,
pensando que es posible hipnotizar al destino,
que es fácil hacerle obedecer nuestros deseos.

Nos imaginamos haciendo cosas imposibles,
abrazándonos como si nada estuviese sucediendo.
Nos vemos deseando cosas imposibles.

Por ejemplo,
que el abrazo volviese a ser expresión de amor,
no ver al ser amado empañado por las lágrimas,
no tener que conformarnos con dar marcha atrás,
tener un solo camino bajo nuestros pies y no dos.

Como casi siempre,
los hechos desmienten a las palabras.
Los ojos ven a la misma persona que antes.
Los labios se mueven y nadie hace caso de los sonidos.
Los dedos siguen buscando la piel amada,
esa que de tanto explorar conocen de memoria.

Nadie alzó la voz a pesar de las lágrimas.
No hubo reproches pese al dolor.
Dependimos de nosotros mismos, como tantas otras veces.
Decidimos de mutuo acuerdo deconstruir y no arrasar.
Decidimos sublimar lo sublime,
civilizar el instinto,
seguir siendo uno a tiempo parcial.

Les contaré un secreto.
Algo dentro del hombre sigue en rebeldía.
Un cierto instinto que dice que, a pesar de las evidencias,
no todo ha terminado.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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