Ingeniería financiera + contabilidad creativa = Engaño manifiesto

Los que seguís habitualmente este blog quizá recordéis que en mayo me estreno como escritor de la mano de Tombooktu hablando en Y ahora qué hacemos sobre la crisis inmobiliaria, sobre cómo salir de ella y, lo más importante, sobre cómo evitar que volvamos a caer en algo similar.

Enlazo ese hilo argumental con algunos términos que se han utilizado de forma más que prolija en prensa escrita y hablada, y que nos presentan la realidad como una especie de paraíso en el que los vasos no se rompen por más que caigan al suelo. Me han llamado especialmente la atención dos de ellos, y voy a compartirlos con vosotros.

Ingeniería financiera

Bonito palabro, que diría el sabio. Y es que la combinación de estos dos vocablos tan aparentemente técnicos, fiables e inofensivos puede definirse como la utilización de instrumentos financieros para reestructurar un perfil financiero existente y obtener así otro con propiedades más deseables, en palabras de L. Galitz.

La intención puede ser fantástica, pero los resultados pueden ser tan deleznables como uno quiera. De hecho, una posible relectura de esta definición puede ser utilizar procedimientos creativos para convertir un producto financiero decrépito en una joya de la corona, o dicho de otro modo: engañar al personal y ganar dinero colocándoles un marrón como un castillo.

Contabilidad creativa

Otro bonito palabro. La definición académica de esta unión de términos tan dispares es aprovechar los vacíos de la normativa legal en cuanto a las diferentes posibilidades de elección con el propósito de transformar la información contable que se presentan en los estados financieros de las empresas.

Poco más se puede añadir, porque creo que los propósitos están más que claros. Y las posibilidades de alterar la información que se presenta, tan infinitas como las cabezas que pueden imaginarlas. Imaginemos un banco que tenga cien millones de euros en créditos inmobiliarios que no sabe si cobrará. Puesto que la ley aún no los ha declarado como no cobrados y no cobrables, se pueden colocar cómodamente en la columna de activos, puesto que para un banco un préstamo es una entrada de dinero, y por lo tanto puede decir tranquilamente que es un activo.

Pero, ¿lo es de verdad? Aquí es donde aparecen las zonas muertas, que los bancos han aprovechado mientras han podido para demostrar por qué sus balances eran saneados y por qué no necesitaban ayuda. Hasta que no han podido esconderse por más tiempo.

Así las cosas, una definición alternativa de contabilidad creativa puede ser aprovechar que determinados conceptos contables pueden ir en más de una columna para ponerlos donde más nos convenga para que los números luzcan hermosos y saneados.

Fantástico, ¿verdad? Pues hay más términos como estos; en próximas entregas, iré desgranando algunos de ellos.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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2 Responses

  1. 08/02/2013

    […] pasado martes publiqué un post acerca de dos términos cuya definición y uso me han llamado poderosamente la […]

  2. 18/02/2013

    […] con la serie dedicada a las palabras manipuladas, dedicaré hoy mi post a una única palabra. Eso sí, una […]

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