La (patética) situación del mercado inmobiliario

Cinco años después, la crisis sigue instalada en nuestras vidas y nadie sabe a ciencia cierta cuándo se irá, si es que llega a irse. Cinco años después, parece que ninguna de las empresas que contribuyeron a crear la burbuja inmobiliaria asoma la cabeza en los titulares de prensa. Pero eso no quiere decir que hayan saneado sus cuentas, más bien al contrario.

En anteriores posts, hablé sobre algunas de las bancarrotas más sonadas del sistema financiero español. Y todas ellas, por desgracia, siguen siendo vigentes. Porque antes de ayer se publicaron las tablas con los resultados netos de las grandes de otros tiempos. A continuación, muestro un gráfico obtenido del web realestatepress.es con los datos:

Resultados consolidados de 2012 de las principales cotizadas inmobiliarias españolas (fuente: realestatepress.es)

Resultados consolidados de 2012 de las principales cotizadas inmobiliarias españolas (fuente: realestatepress.es)

En conjunto, las pérdidas de esta gráfica ascienden a casi 3.100 millones de euros. Y hay que recordar que Reyal Urbis se ha declarado en concurso hace muy poco tras declarar una deuda de más de 3.600 millones de euros, el segundo mayor concurso de acreedores tras el de Martinsa Fadesa (quien, curiosamente, le sigue en la lista de pérdidas en la gráfica anterior).

Todo esto demuestra varias cosas, pero la principal es la siguiente: el modelo de negocio que sustentó la economía española durante casi una década no sólo está agotado, sino que ha degenerado en una metástasis que se ha contagiado a muchos otros sectores, especialmente los bancos, que son los principales acreedores de estas empresas.

Cabe recordar que Reyal Urbis tenía una deuda reconocida a finales de 2011 de 3.952 millones de euros; es decir, en este tiempo, apenas han podido liquidar una décima parte de ese total y se han visto abocados al concurso voluntario para no perder el control de la empresa. Y no es el único caso en que la deuda apenas ha menguado en los últimos 2-3 años, lo que prueba que, si estas empresas siguen en pie, no es porque su gestión sea inmaculada ni porque hayan logrado levantar nuevamente el vuelo, sino porque los acreedores no se atreven a ejecutar la deuda.

Y seamos sinceros: mientras puedan, no lo harán para no verse perjudicados.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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