La vida

Es la vida.
Esa misma que de vez en cuando nos regala un instante,
que nos pone en las manos una visión,
que nos brinda un placer.

Esa misma que, a veces, se arrepiente de su maldad,
se da la vuelta y hace la vista gorda,
y, como un padre con mala conciencia,
nos ofrece un caramelo envuelto en nostalgia.

Se hace de carne y hueso.
A veces, toma la forma de un sueño,
el callo del corazón se ablanda,
el tiempo perdido se pone a dormir la siesta en un cajón
y, cuando acontece que despierta, la casa ha cambiado.

Los muebles son más caros,
la luz más difusa,
el eco de las palabras más seco.

Tal vez por eso, el terremoto es más intenso.
Los cimientos gruñen,
las paredes tiemblan,
el tejado se agrieta,
y, sin embargo, la casa no cae.

Uno aprende a no sentir miedo a sus espaldas,
a convivir con las telarañas de la memoria,
a disculpar con la indulgencia que sólo dan los años,
a levantarse con calma de los sitios,
a caminar al paso de la artrosis.

Ser viejo tiene sus cosas buenas.
Es como ser joven.
Nada es demasiado importante,
ni demasiado urgente.
El tiempo es algo sin importancia,
un reloj que se mueve por capricho siempre igual.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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