Los (verdaderos) culpables de los desahucios

En varios de mis artículos hablé extensamente del procedimiento que se pone en marcha cuando una persona no puede pagar su hipoteca, así como las interioridades del proceso, las pegas que suelen poner los bancos para aceptar una dación en pago y las maneras de lograrlo a pesar de ello.

Sin embargo, la cuestión dista mucho de resolverse. Y en todas las televisiones se han hecho eco de las durísimas palabras de la representante de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, Ada Colau. No justificaré ni el lenguaje ni el trasfondo de éste, pero sí me permitiré recordar aquí algunas cosas que los bancos han hecho por el bien del país y de sus ciudadanos:

  • Conceder cinco millones de hipotecas entre 2003 y 2007, relajando hasta límites irracionales los criterios del Banco de España sobre endeudamiento máximo
  • Conceder hipotecas sin las mínimas garantías de ingresos, por ejemplo mediante un contrato temporal (sí, sí, como lo leen)
  • Aceptar como ciertas tasaciones extremadamente altas y financiar al cien por cien numerosas operaciones, contrayendo un riesgo tremendo que ahora pagamos entre todos
  • Seguir al pie de la letra el texto de la ley hipotecaria y ampararse en ella para asfixiar a familias que a día de hoy no tienen recursos, que quizá no los tengan en varios años y que, consecuentemente, no sólo no podrán pagar la deuda contraída, sino que tampoco podrán hacer frente a los intereses extra de demora

A todo esto, hay que añadir que el presidente de la Asociación Española de la Banca dijo en diciembre de 2012 que la crisis, y no la ley hipotecaria, es la causante de los desahucios. Vale, de acuerdo, si en cinco años el paro no hubiese aumentado en más de tres millones de personas, no estaríamos donde estamos. Pero, si la ley hipotecaria se aplicase con un criterio algo más flexible, tampoco estaríamos así.

El verdadero problema, bajo mi punto de vista, no es ni la crisis ni la ley hipotecaria, sino la manera en que se interpreta la ley hipotecaria ante una situación creada por la crisis. Y es eso lo que nos ha llevado al punto en que estamos.

Por ello, lo esencial es sentar a todos los agentes implicados y encontrar soluciones, que existen, para aliviar la carga que está cayendo sobre miles de familias. Porque a muchas de ellas nadie les dijo lo que estaban firmando ni dónde se estaban metiendo. Y, por más que tengan su parte de responsabilidad en haberse embarcado a ciegas en un préstamo a treinta o cuarenta años sin un trabajo seguro, el banco que le ha abierto amablemente la puerta de ese cadalso es más culpable por no haberle advertido de los riesgos que llevaba implicada la operación.

Se puede estar de acuerdo o no con la señora Colau, pero lo que sí es cierto es que no se pueden echar balones fuera como lo está haciendo la banca.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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