Marketing online (1). Internet, un escaparate abierto las 24 horas del día

(artículo extractado de mi libro ‘Promoción, promoción, promoción’; si quieres tenerlo, puedes comprarlo aquí)

Lo primero para que tu negocio funcione, mal que les pueda pesar a los enemigos del mundo 2.0, es estar. Así, en cursiva y remarcado, para dejar bien clara la necesidad. Si no te encuentras en ese cada vez más nutrido grupo, o estás como se suele decir de aquella manera, te aconsejo que consideres hacer algo al respecto.

En la actualidad, iniciar un negocio a través de internet es mucho más sencillo de lo que tradicionalmente ha sido poner en marcha una actividad del tipo que sea. Podríamos decir que basta con un ordenador conectado a la red y una idea para empezar. Eso sí, no basta con cualquier idea. Si escogemos una que no nos motive lo suficiente, no tendremos suficiente empuje para llevarla adelante, y si nos damos cuenta demasiado tarde podemos perder no sólo tiempo y energías, sino dinero. Y es posible que mucho dinero.

Debes estar convencido más allá de toda duda que lo que ofreces vale la pena, y que los demás pueden querer o ne­cesitar algo así. Si has dado con un negocio que cumple con estos requisitos, es bueno que contestes con la máxima sinceridad a estas preguntas:

  • ¿Satisfaces una necesidad o de­manda real?
  • ¿Hay una demanda apreciable de este producto o servicio, al menos en mercados de nicho?
  • ¿Puede atraer a bajo coste a un público objetivo elevado a tu sitio web?
  • ¿Existen foros populares, revistas o webs dedicadas a este tipo de producto o servicio, o utilizados por su mercado objetivo?

Si tus productos no están en internet, no es probable que mucha gente los conozca, y por lo tanto tus posibilidades de venderlos des­cienden en picado, sobre todo si van dirigidos a un público que oscile entre los quince y los cuarenta o cuarenta y cinco años, que por cierto es la franja de edad que más consume.

Según la escuela de negocios Online Business School, en 2012 uno de cada tres españoles hizo alguna compra online. Eso supone, excluyendo por supuesto a los menores de edad, más de 12 millones de personas.  El volumen de compras efectuado por tamaña cantidad de españoles ascendió en 2012 a la nada despreciable cifra de 12.383 millones de euros, lo que arroja una media de 816 euros gastados por cada uno de estos consumidores, según consta en el informe anual del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y las SI (ONTSI), dependiente del Ministerio de Industria.

En este sentido, internet es un canal (casi) imbatible: está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. No hay horarios. No hay festivos. No hay días labora­bles. Por no haber, no hay ni siquiera un horario único.

Puedes estar durmiendo y alguien en San Francisco quizá esté navegando por tu tienda online en busca de aceite de oliva de primera calidad. Para ti son las tres de la madrugada, pero para esa persona son las seis de la tarde. Y hasta es probable que esa persona esté aún trabajando, por lo que ese aceite de oliva que ofreces probablemente esté apareciendo en la pantalla de ordenador de alguna oficina al otro lado del mundo. Y él (o ella) puede hacerlo desde su trabajo, por lo que ni siquiera se verá limitada por su propio horario.

De la misma manera, tú puedes buscar una funda para tu telé­fono móvil o un protector de pantalla en una web del sudeste asiático, y no lo haces porque sea inmensamente más barato ni porque vayas a tenerla ya mismo, sino porque sabes que en esa web tienen el tipo de productos que a ti te gustan o te van bien. Tal vez sean las diez de la noche y estés aprovechando un tiempo muerto antes de irte a dormir, pero el dueño de esa tienda online tal vez se esté levantando en algún lugar de China o Corea del Sur. Y, cuando llegue a su oficina, se encontrará con tu pedido mientras tú estás intentando conci­liar el sueño tranquilamente en tu casa.

¿Te imaginas el esfuerzo en tiempo y dinero que supondría lograr esto mismo sin internet?

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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