Marketing online (2). Una web que invite a entrar (y a comprar)

(artículo extractado de mi libro ‘Promoción, promoción, promoción’; si quieres tenerlo, puedes comprarlo aquí)

Los consumidores son mucho más propen­sos a elegir productos o servicios que ven en internet, lo que da ventaja a quienes los comercializan allí.

Para sacarle todo el partido a tu web, es importante que el diseño sea limpio y la navegación sencilla. Huye de gráficos pesados y fuentes recargadas que lo único que hacen es ralentizar la carga de la página y espantar a los usuarios. Además, los buscadores no los tienen en cuenta, así que ¿para qué invertir tiempo y esfuerzo en algo que no va a darnos más que problemas?

Decántate por menús sencillos, limpios, que se vean a la primera. Yo me he encontrado con webs en las que el menú estaba detrás de un icono medio escondido, y a veces ni eso. Sí, el diseño era fantástico, pero nunca he vuelto por allí.

¿Quieres eso para tu web? Pues entonces, opta por la sencillez del HTML y la programación tradicional. Los formatos más visuales tipo Flash están muy penalizados por los buscadores ─ hola, amigos de Adobe ─, y hay sistemas operativos como el iOS de Apple que los han olvidado directamente. Si aun así quieres una web bonita, no esperes salir en los primeros puestos. A no ser, claro, que seas Coca-Cola.

Que todo lo que quieres que se vea esté a la vista, y si no es así, que el camino esté claro. Si tienes una oferta para tus visitas, que esté en la página de inicio o en la que les sirva de entrada a tu web. Si no es así, pon un botón en un lugar visible que les diga algo parecido a s por aquí. No les marees, porque eso será aún peor para tu reputación.

Como regla de oro, recuerda el tres. Que tus visitantes no tengan que hacer más de tres clics para llegar a lo que les interesa a ellos, o a ti. Cuanto más fácil se lo pongas, más fácil lo tendrás para que paguen por algo de lo que ofreces.

¿Y cómo lograr eso? Hay algunas reglas básicas que te voy a explicar a continuación:

1. Un buen título. Sí, eso que aparece en la parte superior de la pantalla. Es lo primero que ven los robots de Google, Yahoo! y Bing, así que es importante que contenga las palabras clave que has elegido, o como mínimo la más importante de ellas, además del nombre de tu empresa, por supuesto.

Así, si tu empresa se llama Calzados Martín y tus palabras clave son zapatos y moda, un buen título sería Calzados Martín. Moda y zapatos para todos.

2. Una descripción de la web. Aparte de las palabras clave principales, seguro que tienes en tu lista otras menos populares, pero que también consideras útiles para tu estrategia de marketing. Es lo que, en el lenguaje web, se conoce como metadatos, y suelen quedar ocultos a la vista, pero su importancia es capital.

No es obligatorio que exista, pero si los robots no la encuentran, se irán a las primeras líneas de la página de  inicio. Y eso es lo que aparecerá en la descripción de tu web, por lo que es importante dedicarle un poco de tiempo a esto, aunque a la hora de verdad no la veas. Los robots sí, y eso es lo que interesa.

Condensa la información tanto como puedas ─ lo ideal es una extensión menor de 200 caracteres ─. Si tu especialidad son los anchos especiales, ponlo. Si tienes una línea de calzado infantil, ponla. Y explica qué ofreces, ya sean productos a medida, de importación o cualquier otro aspecto que te diferencie y ayude al usuario a encontrarte. Cuanto más expliques, mejor.

3. Un texto claro y conciso. Aunque sea el tercer lugar donde miren los robots, eso no quiere decir que debas descuidar la información propiamente dicha, por supuesto.

Lo primero que quiero hacer es prevenirte contra la tentación de llenarlo de palabras clave para que los buscadores te vean. Por supuesto que te verán, porque están programados para ello, pero hace ya tiempo que sus creadores decidieron que estas prácticas eran juego sucio, y si detectan una concentración excesiva y no demasiado justificada de términos, lo que harán es dejarte para el final. Así que hacer trampa no es buen negocio.

Lo ideal es que las palabras clave formen parte de la explicación, pero con un uso racional. Es decir, que si tienes que explicar que haces zapatos de anchos especiales, quizá con una vez que lo digas es suficiente. Y cuanto más al principio esté, mejor. Le darás al visitante, y a los robots, una idea clara y rápida del sitio en el que está, y eso siempre es de agradecer.

Andres Castro

ANDRÉS CASTRO

Escritor especializado en temas de marketing y emprendeduría. Colabora en Kenaria en la sección “Siguiente nivel

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