Mudanza

Dicen que ha terminado.

Llamaron a la empresa de mudanzas.
Comenzaron a llenar cajas con muebles,
descolgaron cuadros,
doblaron camisas,
guardaron zapatos.
Hicieron inventario de recuerdos,
recogieron algún que otro juguete extraviado,
quitaron el polvo de un par de sonrisas caídas.

Parece que ha terminado.
El hombre mira las paredes vacías,
el cerco que quedó en las paredes,
vacías ya de imágenes para la posteridad.
El acogedor salón donde veían el filme de su historia,
el vacío de las butacas donde se sentaron a vivirla,
el aroma del deseo contenido y desbordado.

El aroma,
el mismo que una vez respiró hasta hartarse,
hasta quemarle en los pulmones.
Ese que le recuerda que siempre existe una última vez,
que los viejos lugares pueden volver a ser visitados.

Todo es familiarmente extraño,
extrañamente familiar.
El horizonte se dibuja ya alto y claro.
El mismo que tantas otras veces no aparecía,
con alargar los dedos se alcanza.

Saben que llegó la hora de bajarse,
y sin embargo la contradicción les puede.
Saben que sería muy fácil cerrar de nuevo los ojos,
abandonarse al sueño aunque se vuelva así pesadilla.
Llevan tiempo preparándose para el desastre,
poniendo vendas sobre heridas que aún no sangran,
mirando a otro lado cuando la verdad se hacía carne,
pretendiendo no verla y confiando que así se esfumase.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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