Palabras manipuladas: democracia

Una de las palabras que más se usa en cualquier estado europeo es democracia. Y estoy seguro de que todos conocemos su significado. Pero, ¿realmente se corresponde la realidad con la teoría?

Según la RAE, la democracia es una doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. La nueva definición establecerá que es una doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder directamente o por medio de representantes. Es decir, en este caso la RAE va a favor de corriente y define la democracia dándole el poder al pueblo.

Sin embargo, la realidad de los últimos años es desgraciadamente otra. El sistema financiero ha tomado el timón durante muchos años, pero lo ha hecho al estilo de los hermanos Marx en el Oeste: quemando los vagones para que la locomotora siga echando humo. Y, ahora que ya no quedan vagones que quemar, son los demás quienes han de pagar su mala praxis.

Por desgracia, en esa labor cuentan con unos políticos excesivamente temerosos de perder su lugar de privilegio. Muchos de ellos son, o funcionarios de carrera, o bien hombre de partido que no han trabajado apenas en la empresa privada y no están acostumbrados, por lo tanto, ni a dar explicaciones, ni a que se las pidan, ni mucho menos a responder por lo que hayan hecho mal. Sólo así se entiende que, cuando el pueblo exige responsabilidades, no sólo se nieguen a darlas, sino que además se indignen a su vez porque creen estar por encima del bien y del mal.

Consecuencia de ello: ruedas de prensa en las que no se aceptan preguntas; cuando las aceptan y no les gusta lo que se les pregunta, reaccionan de manera agria, con exabruptos o bien con frases tan enrevesadas que ni siquiera ellos mismos las entienden. Y, cuando llega el momento de responder de verdad, lo hacen sintiéndose ofendidos de que siquiera se dude de ellos, entre otras cosas porque antes han peregrinado por todas las emisoras de radio y televisión proclamando su inocencia.

Hablar más alto no siempre es sinónimo de llevar la razón. Y repetir la misma letanía una y otra vez, tampoco.

La democracia, volvemos a la RAE, pone el poder en manos del pueblo. Hoy, por desgracia, no es así. Y mientras nadie haga nada, seguiremos estando en manos de desaprensivos a los que no les temblará el pulso para seguirnos apretando los tornillos si con ello aumentan sus beneficios y/o logran tapar sus miserias.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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