Palabras manipuladas: Falange y Fascismo

Hoy, esta serie entra en política. Y lo hace con dos palabras muy delicadas por estos lares. Una, muy conocida por todos aquellos que recuerdan la vida anterior a Internet. La otra, una moneda de cambio muy común entre políticos poco amigos de la discrepancia.

Vayamos por partes…

Falange

Entre las varias acepciones de la palabra falange, que como todos sabemos es la denominación médica de los dedos, figura la siguiente: Organización política, generalmente de signo autoritario y estructura paramilitar. Algo que seguramente cuadre con lo que muchos recuerdan de los años del franquismo.

Sin embargo, la que será nueva definición de la RAE afirma que es el Nombre de algunas organizaciones o partidos de la derecha política, tales como la Falange Española o la Falange Libanesa maronita.

Es decir, ha desaparecido todo rastro dictatorial de esa acepción (y, para quien desee saber cómo son las demás, este es el enlace a la nueva entrada de la web de la RAE).

Si no conocemos la historia, estamos condenados a repetirla. Y ya sabemos que, aun así, hay quien se empeña en negarla. Flaco favor si convertimos las definiciones en algo tan políticamente correcto que pierden información relevante. Y no hay que olvidar los hechos, con independencia del pensamiento político de quien lea este artículo.

Fascismo

La otra palabra es el fascismo. A todos nos viene a la memoria el régimen italiano de entreguerras, pero llama la atención que, hasta ahora, no se hiciese referencia alguna a la Actitud autoritaria y antidemocrática que socialmente se considera relacionada con esos movimientos, que aparece como acepción tercera.

Con todo, lo más triste es el uso que se le da en algunos estamentos políticos, especialmente cuando se trata de desacreditar al oponente, y en algunos periodistas que se empeñan en ver fascistas por todas partes, cuando en realidad lo que tienen enfrente son, sencillamente, personas que piensan distinto a ellos.

Y es que, si bien esta acepción ha llegado con retraso, no lo es menos que el mal uso que se le da a esta palabra es relativamente reciente. Y bastante rastrero, debería añadir, puesto que suele utilizarse como arma arrojadiza entre personas que, en no pocos casos, desconocen por completo aquello de lo que hablan.

No es de extrañar que el país esté tan crispado…

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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