Palabras manipuladas: Nación

El artículo de hoy no quiere poner el dedo en llaga alguna de la Real Academia de la Lengua, porque en realidad la definición no ha cambiado. Sí, en cambio, quiero ponerlo en el uso que algunos parecen arrogarse cuando les conviene.

Veamos por qué…

El diccionario de la RAE define la Nación como Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común. Y el significado se mantiene. Pero existen algunas cosas que me han llamado la atención, y que son las que quiero comentar.

1. El ámbito geográfico

Vemos que no queda definido; se habla de un conjunto de personas de un mismo origen, pero no se especifica cuál. Puede estar delimitado por una frontera, pero puede no estarlo. Por lo tanto, el término nación no parece estar acotado de entrada por límite humano alguno.

2. El idioma

Curiosa acotación. Según la RAE, que no deja de ser una institución formada por intelectuales, la lengua define más a la nación que los límites territoriales o las fronteras artificiales. Es decir, si yo hablo una lengua diferente a la de mi vecino, tenemos una característica que nos distingue el uno del otro.

3. Las tradiciones

Este rasgo es tan amplio que, de hecho, cada familia podría ser una nación, e incluso cada persona, pero la definición introduce el término común, lo que limita bastante la dispersión. De hecho, la lengua y las tradiciones conforman un corpus muy fuerte, capaz de cohesionar a las personas por encima de ideas políticas o creencias religiosas.

El concepto de nación de algunos

Esta definición tan clara y a la vez tan abierta choca frontalmente con la idea que algunos tienen de nación, y que se enmarca únicamente en una línea fronteriza que alberga territorios con tradiciones y lenguas muy dispares.

Pero esto, con ser grave, no es lo peor. Porque, amparándose en unas leyes que no existían hace tan sólo cuarenta años, niegan no ya el derecho de esos otros territorios a tener sus propias fronteras, sino que les niegan siquiera la ocasión de decirlo. Poniendo nombre y apellidos a la discusión, podemos discrepar tanto como queramos sobre si Catalunya llegaría a ser un estado independiente si se le preguntase, porque dentro de ella existen opiniones a favor y en contra, y todas son igual de legítimas.

Pero lo que carece de justificación es negarse a escuchar un ideario alegando que va contra la ley cuando la propia democracia era ilegal no hace tantos años.

Lo que carece de justificación es negarle su identidad a un territorio con una lengua al menos tan antigua como el castellano, y con unas tradiciones que se remontan a varios siglos de antigüedad.

El pasado martes quedó patente este último aspecto en la diada de Sant Jordi. Cualquier ciudadano de Catalunya te dirá que es el día más festivo y más importante de todo el año para ese territorio, por encima incluso del 11 de septiembre, que es nuestro día nacional.

¿Y por qué es tan importante? Porque conmemora una tradición que data del siglo XIII, la de un caballero que salva a una princesa matando a un dragón; porque esa leyenda se conmemora de manera lúdica y (sorpresa) sin declarar el día como festivo independientemente del día de la semana.

Y el último aspecto: esa conmemoración se celebra regalando cosas a los demás. Los hombres regalan rosas a las mujeres en muestra de amor (o de respeto en caso de que no sea su pareja), y éstas regalan libros. Es decir, regalan cultura. Y algo muy importante: los libros se venden y se compran en dos idiomas: catalán y castellano.

Quizá las leyes españolas no dejen resquicio alguno a definir determinados territorios como naciones, pero lo que sí es cierto es que, etimológicamente, España alberga más de una nación dentro de sus fronteras. Negarles esa definición equivale a ponerlas de espaldas al resto del país, y esa siempre es una mala opción, sobre todo en los tiempos que corren. Porque no hay nada que estimule más el ansia de libertad que el deseo enfermizo de algunos (y estoy convencido de que son minoría) de negársela.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

You may also like...

1 Response

  1. Everything is very open with a precise clarification of the challenges.

    It was definitely informative. Your site is very useful.

    Thanks for sharing!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: