Palabras manipuladas: Sindicato

¿Qué es un sindicato? Hasta ahora, según la RAE, vendría a ser algo como esto:

Asociación de trabajadores constituida para la defensa y promoción de intereses profesionales, económicos o sociales de sus miembros

… o al menos, eso es de momento. Porque, en la nueva edición, se definirá de la siguiente manera:

Asociación de trabajadores para la defensa y promoción de sus intereses

Aquí hay miga. Y de la buena. Para quien desee comprobar que la definición es correcta y no se han perdido palabras por el camino, aquí podéis consultar la definición actual y aquí la propuesta. Visto el nuevo redactado, lo que parece es que lo ha hecho alguien con carnet de partido, y no precisamente de izquierdas.

Para empezar, el término constituido desaparece de la definición. ¿Es importante? Hombre, pues sí, porque la constitución de una entidad cualquiera es un proceso legal, que entre otras cosas requiere de unos estatutos, por lo que, al menos en principio, le confiere una cierta seriedad al asunto. Al no especificarse nada, parece que cualquier asociación de trabajadores puede convertirse en sindicato, aunque sea para ir de excursión al monte. Y, al no darle esta carta de naturaleza, también se le quita parte de su importancia en la defensa de sus asociados.

Vemos también que no se habla del tipo de intereses que se defienden. Podemos discutir en la definición actual si los sindicatos trabajan para defender esos intereses profesionales, económicos o sociales, pero nadie pone en duda que están en la definición del término. Y en la nueva no están, así que ¿qué intereses defenderán teóricamente a partir de ese momento? ¿Podremos ser malpensados y creer que hacen como los políticos, que sólo se preocupan de las prebendas destinadas a las elites? ¿Podemos ser aún más malpensados y creer que sólo defenderán su puesto de trabajo? ¿ O podremos ir de buena fe y pensar que van a defender de verdad los derechos de todos los trabajadores? Si miramos a la Real Academia que fija y da esplendor a la lengua, nos la han dado con queso…

Por último, parece que la RAE ha entendido que no es necesario hablar de que estas organizaciones velan por sus miembros, como consta en la definición actual, pero lo cierto es que esa supresión sólo contribuye a aumentar aún más la intriga. Los sindicatos tienen, así, como objeto la defensa y promoción de sus intereses. Contando, además, con una circunstancia que debiera ruborizarles sin necesidad de ir a la nueva definición, puesto que parte del trabajo de los sindicatos ha sido defender, no sólo a sus miembros, sino a todos aquellos que, sin pertenecer a su organización, cumplían con el requisito principal de ser trabajadores.

En efecto: las luchas sindicales, a pesar de que muchas veces no se pongan de acuerdo, parten de la premisa de conseguir derechos y mejoras para todos los miembros de la clase trabajadora, por más que a veces aparezcan personas cuyo principal interés es su parcela (y de estos los hay en todas las casas, no nos engañemos). Por lo tanto, la mera limitación a una parte del colectivo de trabajadores ya es en sí una manipulación, de buena o mala fe según queramos verlo. Y suprimir esas palabras al final de la definición actual parece limitar ese afán de defender y promocionar intereses a los de un grupo pequeño, que algún malpensado limitará a las elites de esa organización, y que desvirtúa un espíritu de lo más loable para quienes venimos desde abajo: hacer que el trabajo sea algo honrado.

Para quienes tengan cuenta en Twitter y gusten de los comentarios jocosos, esta definición se presta a toda clase de equívocos y chistes, más de lo que ya se estila en España. Y corremos el riesgo de banalizar aún más las cosas serias, por culpa de algo que últimamente echo (demasiado) en falta: rigor y seriedad. No olvidemos que España lleva cinco años al borde de la ruina precisamente por esa falta de rigor y de seriedad.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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