Reseñas – La zona muerta (Stephen King)

Si hiciese un Top 10 con las películas que más me han marcado, seguramente la adaptación de este clásico de Stephen King estaría en la lista. Pero, ¿concordaba la oscuridad de la película con el texto original? En estos casos, sólo hay una manera de comprobarlo: ir a la fuente. Y en ello he invertido parte del tiempo que me queda entre mis propios proyectos.

Lo primero que tengo que decir es que me costó bastante entrar en la trama. Seguramente tenga bastante que ver el recuerdo que tenía de un Christopher Walken atormentado hasta la saciedad por un don cuya procedencia desconoce. Pero la presentación de varios personajes que no parecen tener la menor relación con la trama (aunque luego se entiende su por qué) rompe con la vieja teoría acerca del tiempo que ha de tardar el autor en presentar el conflicto principal. Demasiado, a mi entender, aunque repito que quizá parte de culpa haya que echársela a que ya conocía la historia.
Después de este, para mí, engorroso trámite, llegamos a la esencia del relato. No descubro nada a quienes no conozcan el libro: un hombre con el poder de ver el futuro sufre un accidente y cae en un coma del que tarda más de cuatro años en salir. La manera en que presenta ese don justo antes del accidente es soberbia, y uno se queda con las ganas de más. Es una pena que el personaje de Sarah decaiga tanto después del accidente; el conflicto que ahí se dibuja con tanta claridad se pierde luego, y creo que King desperdicia una ocasión magnífica de añadir tensión al relato en vez de dejar a Sarah como un simple desencadenante y hacerla aparecer luego en muy contadas ocasiones.
Es una pena, porque el dibujo del conflicto del protagonista respecto de su don es bárbaro, y la acidez de la crítica al personaje mediático en el que se convierte muy a su pesar es sencillamente excelsa. A pesar del tiempo transcurrrido desde la aparición del libro, la vigencia del trato que se da en los medios a las personas anónimas que saltan al primer plano por el motivo que sea es tal que parece que la historia se hubiese escrito ahora mismo.
La gran decepción, al menos para uno que ya vio la película, viene al final. Porque, después de todas las peripecias de John Smith, uno espera que la resolución sea más… no sé, quizá es que los guionistas supieron ver un punto más allá y le dieron al derrumbe de Stillson un toque más épico. No en vano, el cartel del film reza: ‘en su mente, el poder de ver el futuro; en sus manos, el poder de cambiarlo’. En cambio, en el libro queda absolutamente diluido en un conflicto que, justo es reconocerlo, está excelentemente planteado. Así, mientras en la adaptación el momento clave aparece reflejado en grandes titulares, el libro se limita a mencionarlo casi de pasada, dejando en el lector un cierto regusto a ‘¿esto es todo?’.
Más allá de estos detalles, que no es que sean precisamente menores, lo cierto es que la historia sabe sacar un gran partido de la crítica social vinculada al don de John Smith y deja en el lector dos ideas muy bien perfiladas: una, que existen fenómenos que la ciencia humana no es capaz de explicar; y dos, que el ser humano se enfrenta a ellos con una mezcla de morbo (cuando son otros quienes la experimentan) y miedo (cuando es uno mismo el centro).

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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