Una gráfica vale más que 2.305 líneas

Los números nos dan una idea de la magnitud de muchas de las cosas que hace la especie humana, pero si no se saben presentar pueden llegar a ser un verdadero peñazo. En artículos anteriores he hablado acerca de las viviendas vacías en España en 2011 según el Instituto Nacional de Estadística. La lista de datos, vista de forma desnuda, tiene un aspecto similar a este:

Sin título

… bueno, en realidad esta es sólo una parte de la lista. Si queremos saber cuántas viviendas vacías hay en todos los municipios de España de más de 2.000 habitantes, nos harían falta 35 páginas como esta, y leer 2.305 líneas. El día que el INE publique los datos referentes al resto de municipios, el número de líneas será de 8.115, y tendremos que leernos 125 páginas.

Lo duro no es esa labor de lectura, sino la de análisis, porque ¿qué sacaremos después de leernos esas 35 páginas? Probablemente un buen dolor de cabeza y muchas magnitudes, pero ninguna idea clara sobre lo que estos números están diciéndonos.

En cambio, podemos usar la creatividad para ordenar esos datos de una manera algo más inteligible. Por ejemplo esta:

Viviendas vacías 2013 INE

Los datos son exactamente los mismos, pero la presentación no tiene absolutamente nada que ver. Quizá al lector le suenen este tipo de gráficos; en efecto, la utilidad de Google Analytics para medir el tráfico de webs utiliza un programa llamado Gapminder que, en esencia, hace lo mismo que he hecho yo aquí con medios algo más rudimentarios.

El mecanismo del cambio es muy sencillo: las coordenadas geográficas de cada municipio se introducen en un eje X-Y cualquiera, y para cada municipio se introduce el valor de la lista que he mostrado parcialmente antes. La parte divertida llega cuando uno puede darle al círculo que representa un área igual al total de viviendas vacías. A nadie se le escapa que, si ese valor es 100, el círculo se verá más grande que si es de 50 y más pequeño que si es 1.000.

Con todos estos datos, lo único que hace falta es ordenarlos adecuadamente… y se hace la luz. Si quisiésemos entender algo leyendo únicamente los números, necesitaríamos horas sólo para analizarlos, y quizá sacar alguna conclusión nos llevase unos cuantos días. En cambio, de esta manera, en unos pocos segundos cualquier persona puede hacerse una idea muy aproximada de cómo está el stock de viviendas. Y adquirir un generoso dolor de cabeza al darse cuenta de lo que tenemos encima.

Para mi libro ‘Y ahora, qué hacemos’ empecé con una gráfica mucho más sencilla por provincia, hecha de una manera mil veces más rupestre. Creé los círculos a mano en un programa de dibujo, copiando uno 52 veces. Mientras lo hacía, no tuve una conciencia muy clara de lo que me mostraría el mapa, pero cuando lo tuve listo y lo miré en su conjunto, vi que era de una utilidad enorme, porque al darle a cada círculo el área que me marcaban los datos veía dónde eran más y dónde se localizaban.

Evidentemente, al sofisticarlo y ampliar la base de datos, el ajuste en el análisis sube exponencialmente (y el trabajo también a la hora de recopilar los datos, aunque ese problema lo tendría de todas maneras).

Lo que quiero dejar como colofón a este artículo es lo que un pequeño cambio en la manera de pensar puede traer. En este caso, un cambio en la manera de presentar los datos. Y es que, en este caso al menos, se cumple fielmente aquella máxima que dice una imagen vale más que mil palabras. Y que 2.305, como en esta ocasión.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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2 Responses

  1. Trabis dice:

    Se me ocurre otra. Anotar los habitantes de todas las ciudades y sacar un círculo de viviendas vacías per cápita.

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