¿Van a seguir bajando los precios de la vivienda?

Últimamente, he mantenido varias conversaciones con amigos y conocidos en las que ha salido la cuestión de los precios de la vivienda. Todos han visto cómo los precios se han desplomado desde el verano de 2007, y resulta inevitable que me pregunten si esta tendencia va a seguir por mucho tiempo o ya han tocado fondo y empieza a ser buen momento para comprar.

Es una pregunta trampa, lo confieso. Sobre todo porque, tras cinco años de bajadas continuas, no hay nadie en el sector que se atreva a hacer un pronóstico. Y, para complicarlo aún más, los informes del portal idealista correspondientes al mes de febrero indican que hay varias provincias donde los precios no sólo no bajan, sino que empiezan a subir tímidamente.

Hay que decir también que los mercados principales aún tienen recorrido a la baja. Sin embargo, este recorrido cada vez es menor, lo que quiere decir que los precios están encontrando (por fin) el suelo.

Falta de demanda

El problema que puede aparecer este año me parece que podría ser otro. Y es que, si hacemos caso a los datos del Instituto Nacional de Estadística, entre 2003 y 2010 se concedieron 8 millones de hipotecas. Son muchas, y tras cada una de ellas existe una familia que ha desaparecido del mercado. Por lo tanto, no es cliente potencial.

Esto me lleva a pensar que nos podemos encontrar con una falta de demanda descorazonadora para quien quiera (o necesite) vender. Y es que, como en cualquier variante del capitalismo, un producto vale lo que alguien quiera pagar por él. Y, si no hay nadie que quiera comprarlo, da igual que tenga un buen precio.

Asi, a pesar de que la población no ha disminuido de forma sensible y de que existen muchas familias jóvenes que quieren iniciar una vida en su propio espacio, el agotamiento del sistema económico dibuja un panorama delicado. Por un lado, el acceso al crédito es muy complicado, y por otro el ahorro ha descendido por pura necesidad. Esto hace difícil que muchos de estos potenciales nuevos clientes tengan difícil acceder a una vivienda en propiedad, aunque su precio sea el adecuado y razonablemente asequible.

Lo que puede acabar pasando es que, por un lado, el potencial vendedor se encuentre sin mercado por puro agotamiento y que, por otro, el alquiler aumente en porcentaje, pero no gracias a política pública alguna, sino porque es lo que la gente puede pagar.

De todas maneras, igual me equivoco y los precios pueden empezar a subir. Y es que el mercado es algo tan volátil que este post puede quedar obsoleto en menos de un mes. Sea así o no, seguiremos hablando de ello.

 

SIMÓN CASAS

Fundador del sitio web Kenaria, donde comparte su experiencia como escritor y ayuda a otras personas a dar forma a sus historias. Su último libro, co-escrito con el coach financiero Israel Pardo, se titula “Gana el juego del dinero”.

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